sábado, agosto 10, 2013

¿Son necesarias tres películas para adaptar "El Hobbit"?

Me divierte imaginar que, en un intento de acabar con la salud del señor Jackson, los puristas más extremos de la obra de Tolkien estarán en este mismo instante fabricando maravillosos muñequitos con aspecto de uruk-hai y enormes gafas retro, aunque me temo que este detalle en absoluto restará horas de sueño al realizador, quien sabe perfectamente que cuenta con el respaldo de un importante número de incondicionales que esperan impacientes el estreno de Un viaje inesperado para, previo pago, pasar una y otra vez por las salas de proyección que acojan el nuevo prodigio cinematográfico. Jackson juega sobre seguro, y, sobre todo, tiene la certeza de que todo vuestro capital, incluso parte del mío, lleva meses multiplicándose en sus bolsillos.
Me pregunto qué estará cocinando exactamente el autor de Criaturas Celestiales para cerrar en condiciones la nueva trilogía. Por supuesto que él puede contarnos lo que quiera, que eso de compartir información con el fandom queda siempre genial, pero no me creo demasiado su interés por profundizar en los personajes. Supongo que Jackson estará haciendo lo que le dé la gana con el material original, pero qué duda cabe de que los fans estarán igualmente felices, pues para ellos se avecinan momentos de máxima socialización, y con esto estoy refiriéndome a ese incomprensible afán que tienen por asistir disfrazados a los estrenos. No seré yo quien critique las costumbres de los aficionados, que aquí un servidor no duda en lucir con orguillo sus chapas de la saga Crepúsculo, esa franquicia tan denostada por los amantes de series cinematográficas tan profundas como Star Trek, Star Wars o... El señor de los Anillos; los mismos que desprecian el trabajo de alguien como Robert Pattinson porque, ¡oh!, el chico no ha tenido el enorme privilegio de formar parte de un proyecto donde el personal, siempre con demasiada gravedad, puede llegar a hacer cosas tan serias como pasearse con orejitas puntiagudas o sables láser. Y hablando de Pattinson, ¿en serio puede alguien afirmar que a este chico le falta talento tras su excelente trabajo en el Cosmopolis de Cronenberg?
En lo que a mí respecta, preferiría ver la versión Del Toro de El Hobbit, pero seamos sinceros: la salida del mexicano del asunto nunca fue un drama, sino casi una suerte, pues de haberse quedado dirigiendo toda esa aparatosa movida tolkiana, el realizador no estaría en estos momentos empleándose a fondo con esa promesa que es Pacific Rim, un invento realmente loco que con seguridad será infinitamente más divertido que la suntuosa tortura que nos depara el doppelgänger fenicio del neozelandés. Pero quién sabe, quizás estas Navidades mis ojos se desorbiten por completo con el nuevo trabajo de Jackson. De hecho siempre he reconocido sin problemas que la anterior trilogía, si bien en exceso sobrevalorada, tiene aquí y allí momentos aislados de auténtico cine, de obra maestra absoluta.. No es cuestión de negarle méritos a quien en tantas ocasiones ha demostrado un talento extraordinario, aunque muy a menudo echo de menos al cachondo que parió algo tan subversivo como Braindead. ¿Vosotros no? Pues vale.

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

No podría estar más de acuerdo con esto: la denostación de Pattinson, la desmedida sobrevaloración de la trilogía (brillante en algunos momentos, como bien señalas), la importancia que se conceden a sí mismos los fans, carentes ya de todo criticismo por causa de tanta publicidad...un sinfín de argumentos.
Sigue así :D

9:15 p. m.  

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