jueves, octubre 23, 2014

Uno de los nuestros

 Guardians of the Galaxy (James Gunn, 2014), la última apuesta de Marvel para continuar con su conquista de las pantallas del planeta, se ha convertido sin demasiado esfuerzo en el blockbuster más celebrado del verano. El éxito de la película suma una muesca importante en la culata del revólver cinematográfico de Gunn, y un nuevo logro a la rutilante trayectoria del estudio que le contrató, el cual, con esta primera aventura intergaláctica protagonizada por adorables outsiders, se renueva, amplía su público y promete un futuro repleto de sueños extraordinarios. Sospecho que Warner y DC tendrán que hacer un esfuerzo ímprobo si con sus próximos proyectos superheroicos pretenden llevarse una porción del suculento pastel que actualmente pertenece a la mítica Casa de las Ideas.
 Considero que cargan las tintas quienes  afirman con convicción que Guardians of the Galaxy no es una obra de autor, como si acaso, durante el desarrollo del film, Gunn hubiese tenido que postrarse continuamente ante las innegociables pretensiones de los severos centinelas que, según dicen por ahí, dirigen el corazón de Marvel. Y qué quieren que les diga, donde algunos, tan perspicaces, han detectado autocensura y servilismo,  yo sólo he logrado ver, una vez más, el enorme talento de un travieso realizador que, además de divertirse muchísimo con los holgados recursos económicos que en esta ocasión ha tenido a su alcance, ha sabido inocular su particular veneno en una producción costeada por la todopoderosa Disney. Tal y como yo entiendo las cosas, no todos los días tenemos la suerte de disfrutar de un blockbuster mágico, casi a la antigua usanza, como el que Gunn le ha regalado al público en esta ocasión. Por cierto, ¿soy el  único que piensa que, en esta película, el rostro de Thanos recuerda mucho al gran Brian Dennehy? Especialmente al sonreír.
 Por supuesto, es inevitable anticiparse, preguntase por qué derroteros transitará en lo sucesivo la carrera de Gunn, ahora que ha demostrado, y de qué modo, que, amén de concebir con garbo largometrajes como Slither (2006) o la superlativa Super (2010), también puede ser un eficaz realizador de superproducciones de corte familiar, hecho que con seguridad habrá provocado que, en estos momentos, su apellido esté sonando con fuerza en los principales despachos de Hollywood. ¿Abrazará Gunn el mainstream antes de ser devorado por la industria? ¿O quizás se acomodará entre los cojines de los grandes presupuestos para alternar, a su gusto, divertimentos ciclópeos con proyectos más personales? Esta última, sin duda, sería la opción ideal para el director, pero es demasiado pronto para aventurar nada. Por ahora lo único que sabemos con certeza es que el señor Gunn, tras el merecido triunfo del primer título de los intrépidos guardianes, se encargará de su secuela, que ya cuenta con fecha de estreno en el horizonte: 28 de julio de 2017. ¿Una espera demasiado larga? Es posible, pero hasta entonces podremos calmar nuestra impaciencia gracias a otros cuatro títulos de la factoría marvelita: Avengers: Age of Ultron (Joss Whedon, 1 de mayo de 2015), Ant-Man (Peyton Reed, 17 de julio de 2015), Captain America 3 (Anthony y Joe Russo, 6 de mayo de 2016) y Doctor Strange (Scott Derrickson, 8 de julio de 2016). Hay que admitir que Kevin Feige y su gente saben cómo impedir que nos aburramos. Y nostros, encantados, les entregamos el contenido de nuestras carteras.

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domingo, septiembre 28, 2014

Drácula va a los toros

De entre todos los estrenos programados para el próximo mes (octubre), es sin duda Dracula Untold (Gary Shore, 2014) el que se lleva el premio al evento más prometedor, al menos en lo que a mí respecta. El tráiler no engaña: sus atractivas imágenes anuncian que esta superproducción de cien millones de dólares explota a su manera el camino ya recorrido por Francis Ford Coppola en el magnífico prólogo de su fastuosa, aunque discutible, adaptación de la obra de Bram Stoker. Además de ese detalle, y por si no fuese suficiente todo lo que el cine ha hecho con el icono vampírico, los responsables de este nuevo y precuelizado Drácula, siempre según lo que puede inferirse a partir de su avance, se han atrevido a ir un paso más allá al convertir al personaje, ahora con los rasgos de Luke Evans, en poco menos que una especie de superhéroe, casi un Batman sobrenatural que llegará a nuestras salas envuelto en un papel de regalo que ha sido diseñado con un ojo puesto en el estilo cinematográfico de Peter Jackson y otro en todo ese público que ha logrado que la sensacional Game of Thrones (2011- ) sea la serie más vista de la HBO. Nada que objetar: el film de Shore tiene aspecto de ser un entretenimiento ideal para desconectar la cabeza durante un par de horas, y eso es todo lo que necesito para darle mi dinero.
   La jugada comercial que nos propone este Dracula Origins está emparentada con anteriores reinvenciones, más o menos afortunadas, de criaturas ilustres relacionadas con el horror, como las que en su día realizó un inspirado y siempre festivo Stephen Sommers, quien tras conquistar al público con The Mummy (1999) y su secuela, The Mummy Returns (2001), se superó a sí mismo con su peculiar Van Helsing (2004), invento protagonizado por Hugh Jackman que oscilaba felizmente entre el homenaje a los monstruos clásicos y el despropósito absoluto. Admito que en su día digerí con dificultad aquel cóctel casi descerebrado, si bien años más tarde, gracias a uno de esos revisionados que suelen caer durante alguna insufrible cúspide del aburrimiento, logré conectar con su juego y sus no pocos aciertos, que también estaban ahí, como la sensacional banda sonora firmada por Alan Silvestri, los combates de Pressing Catch extremo entre bestias imposibles, o aquellos licántropos extraordinarios que siguen recordándome mucho a los que nos esperan en las ilustraciones del maestro Bernie Wrightson. No era poco.
    Volviendo a Dracula Begins, ¿es Luke Evans una buena elección para interpretar al incombustible bebedor de sangre? Siendo justos, no podemos negar que el tipo es indudablemente atractivo, propietario de una percha capaz de deleitar a damas y caballeros por igual, y sin duda resulta muy convincente en el papel de guerrero más o menos sanguinario, aunque no acabo de verle en la piel del legendario vampiro, no le veo carisma para defender ese castillo. Pero reconozco que mi opinión está condicionada por la comparación que inevitablemente, y como si de un acto reflejo se tratase, se establece con las versiones del mito servidas por titanes como Christopher Lee o Gary Oldman, que son memorables, icónicas, un par de sombras alargadísimas y con vida propia que pueden engullir con facilidad el esfuerzo de cualquier intérprete que se atreva a lucir capa y colmillos. Sea como fuere, intuyo que lo que haya hecho Evans en este Untold no será peor que la encarnación del parásito transilvano ofrecida por el bello e insulso Jonathan Rhys Meyers en ese Dracula televisivo que la NBC, con los números en la mano y mucho sentido común, canceló tras una primera temporada algo desnortada, que pretendía combinar demasiados elementos y no acababa de definirse.
   Drácula merece ser resucitado con la sangre de actores más dotados que Rhys Meyers o Evans, quienes pueden ser más útiles prestando sus servicios a otro tipo de causas. La grandeza de la creación de Stoker debería ser sólo manipulada por conspicuos profesionales de la interpretación, por genios capaces de deslumbrarnos con sus transformaciones en pantalla. Imaginemos por un momento lo que, por ejemplo, podría hacer con el personaje alguien como Javier Bardem. Cómo no, podemos sospechar que este jamás aceptaría participar en un producto como Dracula Untold, pero quizás sí se animaría a dejarnos estupefactos con su visión del infame conde siempre que esta pudiese llegar al espectador enmarcada dentro de una empresa más seria, elevada, algo así como la adaptación cinematográfica definitiva de la novela. Sólo entonces Bardem nos permitiría ser testigos de su Drácula excelso, deliciosamente ambiguo, brutal y sobre todo muy exótico. E imagino que nosotros, al concluir la proyección, nos pondríamos en pie para acto seguido aplaudir con entusiasmo, extasiados. Bravo. 

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miércoles, septiembre 10, 2014

PREDICADOR: RUMBO A TEXAS

Diantres. Mientras le echaba un feliz vistazo a Predicador: Rumbo a Texas (1 de 9, Ecc Ediciones, jul. 2014) me he percatado de algo que quizás debería preocuparme: tratándose de una obra tan especial para mí, es curioso que sea incapaz de recordar con precisión cómo llegué a tener conocimiento de su existencia, y esto me ha preocupado lo suficiente como para comenzar a pensar en tumores cerebrales inoperables o un futuro truncado por el alzheimer. Así soy yo. Y tras un serio intento de rescatar ese momento de mi memoria, a lo sumo puedo suponer que alguien con gusto y criterio me habló en su momento del cómic, o quién sabe si quizás pude llegar a descubrirlo tras leer alguna reseña sobre este en alguna publicación especializada. En fin, prefiero pensar que no se trata de un olvido tan relevante, que a mi cabeza no le pasa nada, y que lo que realmente importa es que, de un modo u otro, el predicador Jesse Custer y un servidor nos encontramos en algún momento del pasado.
Sí recuerdo que, una vez que tuve acceso al universo libre y salvaje de Preacher, ya no pude dar marcha atrás ni dejar de adquirir la serie, que a mi juicio, y digan lo que digan por ahí, es una indiscutible catedral del arte secuencial. Su enajenada historia y su saludable incorrección política (eso que cada vez abunda menos) capturaron con apenas esfuerzo al lector anormal que sin duda era yo en aquellos tiempos en que aún pagábamos con pesetas. Pero lo mejor es que, tantos años después, esta creación de Garth Ennis (guión) y Steve Dillon (dibujo), con prodigiosas portadas del maestro Glenn Fabry, sigue conquistándome como el primer día, pues su incontrovertible calidad, en todos los sentidos, supera por varias cabezas a muchas de las cosas que se publican en la actualidad. Habrá quien desee rebatir la anterior afirmación, pero ahora mismo no creo estar excediéndome con el elogio.
Si aún no has tenido ocasión de disfrutar de Preacher, ahora se te brinda una inmejorable oportunidad de subsanar esa grave carencia, ya que desde el pasado mes de julio, ECC Ediciones está reeditando esta obra mítica en nuestro país. Su flamante edición consta de nueve entregas, presentadas en formato cartoné, que están apareciendo con cadencia mensual y a un precio de 17,95 € (el volumen). Poco menos que un regalo si pensamos en el calibre de la obra que estamos tratando. ¿Es necesario añadir algo más?
Predicador núm 1 (de 9): Rumbo a Texas. Edición original: Preacher núms 1 a 7 USA / Fecha publicación: julio 2014 / Guión: Garth Ennis, dibujo: Steve Dillon / Formato: cartoné, 208 págs, color.

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martes, agosto 19, 2014

¡Ben Affleck! ¡Sí!

Este artículo fue publicado en el número 66 (octubre 2013) de la revista Scifiworld.
Ignoro si es delito acompañar el primer café del día con un generoso plato de pasta, deliciosa combinación que, sin el menor asomo de culpabilidad por mi parte, está deslizándose hacia mi estómago mientras repaso la absurda rumorología desencadenada en torno a ese ambicioso proyecto que, desde su inesperado anuncio durante la pasada edición de la Comic-Con, ha estado inflamando el entusiasmo sin límites del respetable. Cómo no, estoy refiriéndome a la inevitable secuela de Man of Steel (Zack Snyder, 2013), perfecto punto de encuentro para que Superman y Batman se conozcan, intercambien impresiones y compartan un clímax adornado con interminables daños colaterales. Además de asegurarse un taquillazo superior al obtenido con el título protagonizado por Henry Cavill, saben en Warner que este crossover es el primer paso para comenzar a acariciar toda una serie de futuras franquicias de éxito. En otras palabras. los responsables de esa casa, siempre con un ojo puesto en el modelo de la Marvel cinematográfica, no están dispuestos a perder la oportunidad de explotar un negocio que, bien dirigido, puede proporcionar unos incalculables beneficios económicos.
La pregunta ahora no es si el próximo blockbuster con zooms enloquecidos de Zack Snyder se inspirará más o menos en una u otra obra maestra del arte secuencial, sino si el wonder boy Ben Affleck dará la talla como traumatizado vigilante de Gotham City, asunto que algunos han puesto en tela de juicio con desmedida premura. Admito que el anuncio oficial de su polémico fichaje no logró despertar una miserable brizna de interés en mis entrañas cinéfilas, pero seamos razonables: que el laureado director y protagonista de Argo (2012) esté ahí haciendo lo imposible por ganar músculo no es lo peor que podría pasarle a un icono que, por si alguien lo ha olvidado, ha sobrevivido a atentados como los perpetrados por Joel Shumacher o el piloto automático de George Clooney; tampoco debería ser un drama insalvable para esa facción más intolerable del fandom, en exceso ociosa, al parecer, e incapaz de comprender, a estas alturas, que su opinión tiene para Hollywood menos valor que un supervillano de tercera abandonado a su suerte en el rincón más desolado de la mítica Zona Fantasma.
Por último, el RocknRolla Mark Strong y Bryan Cranston han sonado con fuerza como favoritos para resucitar en la pantalla al díscolo Lex Luthor, la mayor mente criminal de nuestro tiempo. Nada que decir en contra de este par de profesionales que han demostrado su valía artística en tantas ocasiones, aunque sospecho que, a pesar del innegable talento que atesoran, dejarían al célebre archienemigo del nativo de Krypton bastante lejos del brillo cegador que podría alcanzar si pasase por las manos expertas de alguien como Nicolas Cage, ese genio que siempre nos sorprende con su magia única. Y por favor, que nadie dispare todavía: Strong y Cranston pueden llegar a gustarme mucho, pero de momento no han concebido un método interpretativo tan cool como el misterioso Nouveau Shamanic de Cage.

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miércoles, agosto 06, 2014

What if...

 STAR WARS: INFINITOS, publicado por Planeta DeAgostini Cómics, es un ómnibus coquetón que recoge tres series limitadas que en su día (entre 2001 y 2004) fueron publicadas en la línea Infinities de la editorial Dark Horse. Pero estas historias presentan una particularidad que las hace especialmente atractivas: en cada una de ellas se altera un acontecimiento significativo de un distinto episodio de la saga original de Lucas para a continuación ofrecernos una versión alternativa de lo acaecido en aquella galaxia tan lejana. Y el resultado  en absoluto resulta desdeñable.
  Podemos imaginar que los guionistas de estos tres tebeos ahora reunidos (Chris Warner se encarga de A New Hope, Dave Land de The Empire Strikes Back, y Adam Gallardo hace lo propio con Return of the Jedi) sabían perfectamente dónde se metían cuando aceptaron trabajar sobre materiales cinematográficos más que míticos: reimaginar los sucesos narrados en la intocable trilogía entrañaba su riesgo, pues la posibilidad de decepcionar al fan de toda la vida era considerable. Pero, afortunadamente, los cómics de este volumen recopilatorio funcionan, se encuentran entre lo digno y lo notable, e incluso de vez en cuando sorprenden con algún que otro hallazgo, que no es poco.
   Para quienes son más exigentes con la parte gráfica de un cómic –y es que hay que serlo, siempre-, hay que señalar que es posible que el tono general del dibujo de este volumen no arranque su aplauso, aunque esta es una opinión muy subjetiva que puede no ser compartida por todo el mundo. Personalmente no me sedujo el trabajo de Drew Johnson y Al Rio, dibujantes que se encargan del primer relato. Tampoco  logré conectar del todo con el arte que el italiano Davide Fabbri despliega a lo largo de la segunda historieta, donde se retuerce  bastante bien lo acaecido en The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980). Respecto al tercer cómic de este ómnibus, que juega con los acontecimientos vistos en Return of the Jedi (Richard Marquand, 1983), está en manos manos de Ryan Benjamin, Dan Norton y Juvaun Kirby. Habrá a quien le chirríe la combinación de estilos de estos tres artistas, pero a mí me pareció bastante atractiva. 
    El único problema que tengo con este STAR WARS: INFINITOS está relacionado con la reinvención de Return of the Jedi. Sus guionistas no debían de sentir un gran aprecio por los ewoks, ya que la presencia de estos en la citada historieta ha sido reducida drásticamente: apenas aparecen en un par de páginas, y en una de ellas casi son tan minúsculos que resultan inapreciables. Y qué quieren que les diga, a mí ese ninguneo me parece muy mal, porque aquellos animalitos se sacrificaron para que la libertad reinase en el universo creado por Lucas. Entiendo que concebir visiones alternativas puede permitir este tipo de jugadas, de licencias, claro, pero los entrañables nativos de la luna de Endor, que además eran caníbales, podrían haber dado mucho más juego en manos de guionistas menos inofensivos. Porque, veamos, ¿cómo habría terminado aquella trilogía si los ewoks finalmente se hubiesen comido a Luke y compañía? Eso sí sería un giro interesante. Pero supongo que los centinelas de Lucas jamás permitirían que algo así llegase al público.
Características de la edición: libro cartoné, 280 páginas, color/150 x 230/30 €/978-84-15921-25-7/ 10035572/ Entrega única/ Edición Original: Star Wars Omnibus Infinities.

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sábado, julio 05, 2014

LLEVO UNA UZI AL CINE (Y 3)

Saber cómo entretener al respetable con un film de duración más que generosa es una habilidad al alcance de unos pocos privilegiados. Muy, muy pocos, en realidad. Lamento no poder incluir en tan selecto club al insigne Quentin Tarantino, siempre hablando de futuros proyectos y subrayando cada una de sus palabras con esa gestualidad maniaca de sus manos. Se ruega a sus admiradores que mantengan la calma, que no desempolven las antorchas todavía, pues reconozco la valía inconmensurable de este icono cinematográfico, especialmente cuando, con el homenaje como pretexto, se apropia sin rubor de materiales ajenos, a menudo desconocidos por el gran público. Asimismo me fascina su destreza inigualable para dilatar situaciones y diálogos hasta la extenuación, convirtiendo sus trabajos en culebrones que oscilan entre el destello aislado de genialidad y el relleno que inexplicablemente sobrevive a la sala de montaje, donde Tarantino parece sentirse algo incómodo. De todos modos, ¿quién necesita a este sobrevalorado señor cuando aún podemos disfrutar del cine de Martin Scorsese? A sus más de 71 años, el titán italoamericano ha vuelto a sorprendernos al lanzar un misil como The Wolf of Wall Street (2013), que no aporta absolutamente nada a su sobresaliente carrera, pero sí es la prueba de que una película puede subir como la espuma durante tres horas de auténtica jarana.
Publicado en Scifiworld #71.

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lunes, junio 30, 2014

LLEVO UNA UZI AL CINE (y 2)

Todo este asunto de los largometrajes interminables me brinda la oportunidad de contar en la presente columna con invitados tan ilustres como Christopher Nolan y Peter Jackson, quienes ya han comenzado a ofrecer menos de lo que prometían en sus sensacionales inicios. El primero —un generador inagotable de haters sin desperdicio, estultos defensores e improductivos debates— ha mostrado durante los últimos tiempos una preocupante incapacidad para narrar historias que nos roben menos de un par de horas de vida. Por otro lado, quizás habría que poner su talento en cuarentena, sobre todo tras la insatisfactoria The Dark Knight Rises (2012), que será recordada como el épico paso en falso de su aclamado realizador. Pese a todo, este no ha tropezado de momento con un cepo similar al que debió de atrapar a Peter Jackson hace ya algunos años. Para desgracia de quienes asistimos con entusiasmo a sus primeros pasitos como cineasta, el hoy todopoderoso neozelandés se ha transformado en una máquina expendendora de blockbusters tan largos como innecesarios. Las dos primeras entregas de su nueva trilogía, agotadoras y sin el menor asomo de sensibilidad artística, están ahí para zarandear nuestras  esperanzas cuando nos preguntamos si existe alguna posibilidad, por remota que sea, de que Jackson recupere la magia que exhibió en títulos como Braindead (1992), Heavenly Creatures (1994) y The Frighteners (1996). 
Publicado en Scifiworld #71.

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