viernes, mayo 29, 2015

Joker. Leto. Damaged...

En serio, ignoro qué estará haciendo exactamente el director David Ayer con Suicide Squad (2016), adaptación a la pantalla del cómic homónimo de DC, pero reconozco que el abundante material gráfico filtrado desde su rodaje ha logrado generar mi curiosidad por el proyecto y también mi confianza en la que a buen seguro será una de sus principales bazas: la más reciente versión del Joker, quien en esta ocasión contará con la sonrisa de Jared Leto, artista que mucho antes de su Oscar por Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée) ya nos había cautivado con otras sorpresas interpretativas, como su transformación en Mark David Chapman, asesino de Lennon, en Chapter 27 (J.P. Schaefer, 2007), o su yonki en la durísima Requiem for a Dream (Darren Aronofsky, 2000).
Cierto es que la primera fotografía oficial del actor/cantante caracterizado como némesis de Batman provocó, salvo casos aislados, el rechazo inicial del siempre exigente fandom, pero es justo decir que ahora, ante la cornucopia de imágenes del célebre supervillano que van llegando desde el set de Suicide Squad, algunos hemos recapacitado para a continuación asentir con un gesto de indudable aprobación. Sí, amigos, a falta de ver el trabajo íntegro de Leto en pantalla, podemos afirmar que lo que estamos viendo de su Joker resulta cuando menos prometedor, que ya es más de lo esperado tras su polémica presentación en sociedad. Personalmente incluso han empezado a importarme menos los detalles que le han añadido al look del personaje, como la innecesaria profusión de tatuajes, especialmente ese damaged que corona su frente, o esas fundas dentales metalizadas que, pensándolo bien, no están exentas de lógica en un mundo en el que, sí, puede que el hombre murciélago se limite a devolverte con vida una y otra vez a tu celda en el Asilo Arkham para criminales dementes, aunque eso no es obstáculo para que antes haya echado abajo tu bonita dentadura a puñetazos. 
Respecto al atormentado vigilante de Gotham, actualmente en manos de Ben Affleck, sabíamos que iba a estar presente de algún modo en Suicide Squad, pero las imágenes y vídeos robados durante la filmación parecen indicar que su participación final podría ir más allá del simple cameo, o al menos eso es lo que podemos inferir si tenemos en cuenta que el batmóvil ya ha estado implicado en al menos una de las persecuciones del film, mientras que su propietario ha sido visto haciendo de las suyas sobre uno de los deportivos que el Joker conduce. Ahí va la prueba: 

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viernes, mayo 15, 2015

Temible y delicado

He disfrutado muchísimo con el visionado de Daredevil, sobresaliente producto para la pequeña pantalla auspiciado por Marvel y Netflix, pero sospecho que esta primera temporada no me habría seducido del mismo modo si no hubiese contado con el magnífico concurso del actor Vincent D'Onofrio, quien en esta ocasión nos sorprende con su transformación en Wilson Fisk, también conocido como Kingpin. Sin ánimo de exagerar: su trabajo en esta serie es tan bueno que no sólo eleva de forma considerable cada uno de los episodios en los que aparece, sino que además logra apoderarse sin demasiado esfuerzo de una historia no exenta de atractivos.
Es cierto que a D'Onofrio, a quien siempre recordaremos por su papel en Full Metal Jacket (Stanley Kubrick, 1987), nunca le han faltado las ofertas laborales, pero espero que su magnífica participación en este Daredevil televisivo le ayude a estar aun más presente en el ámbito interpretativo, tan necesitado de talentos como el suyo. Por cierto, que este próximo mes de junio podremos verle enredando con dinosaurios en Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015), donde casi con total seguridad compartirá plano con Chris Pratt, solicitadísimo desde su éxito como protagonista de Guardians of the Galaxy (James Gunn, 2014). Sí, amigos: Star-Lord, Kingpin y un montón de dinosaurios desatados en la misma película. ¿Alguien da más?

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martes, abril 21, 2015

Zoe Berriatúa + Los héroes del mal

La carrera interpretativa de Zoe Berriatúa no pudo crecer como merecía en el ecosistema de una cinematografía patria que, en líneas generales y salvo contadas excepciones, sigue dejando mucho que desear. ¿Los motivos de su paulatina desaparición como actor? Sospecho que fue culpa de nuestro cine, y no del protagonista de África (Alfonso Ungría, 1996), cuyo talento podría haber dado más juego en una industria con mejor ojo. Pero no. Llama la atención, y resulta especialmente preocupante, ver cómo profesionales menos dotados disfrutan de una suerte de ubicuidad en las producciones patrias, mientras Berriatúa y otros  parecen no tener espacio en la gran pantalla. Nuestra cinematografía insiste en explotar a un número limitado de rostros conocidos, de supuesto interés para el público, que corren el riesgo de aburrirnos prematuramente, y el resultado de todo esto no es otro que un star system pocho que no nos lleva a ninguna parte ni nos ayuda a soñar mejor cuando se apagan las luces de la sala de proyección.
Por suerte, la falta de buenas oportunidades en el campo interpretativo no ha sido un obstáculo para Berriatúa, un tipo realmente inquieto que siempre soñó con estar tras las cámaras y regresa ahora convertido en director: tras haber sacado músculo firmando un puñado de cortos (que admito no haber visto todavía), el aún actor da el salto al largometraje con Los héroes del mal (2015), título que cuenta con el apoyo como productor de Álex de la Iglesia. Descubrí el tráiler hace sólo unos días, y lo que muestra me pareció tan sugerente y atrevido que se ganó sin esfuerzo el dinero de mi entrada. Por cierto, leo ahora que el film de Berriatúa está gustando en el Festival de Málaga, donde ha sido presentado en el marco de su sección oficial, y en absoluto me ha extrañado el dato. A ver si tiene suerte y de paso se estrena más pronto que tarde.
Tráiler de Los héroes del malclick.

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viernes, abril 17, 2015

Esto sí es STAR WARS

El nuevo téaser tráiler de Star Wars: The Force Awakens (J.J. Abrams, 2015) parece sugerir que aquello que el fandom de la saga llevaba décadas reclamando, y que desde luego no recibió con la anterior trilogía perpetrada por Lucas, está a punto de suceder. Es innegable que este nuevo avance, que supera por varias cabezas al anterior (tampoco era complicado), sabe capturar más de una brizna de la magia Jedi que nos atrapó en su día, y eso ya es mucho más de lo que algunos fans de la vieja guardia esperábamos de una saga que, siendo honestos, no ha vuelto a entusiasmarnos de verdad desde la conclusión la trilogía clásica, allá por el 83. Este hecho podría cambiar definitivamente gracias a esta séptima entrega, cuyo día de estreno algunos ya hemos señalado en nuestros calendarios con una equis roja que casi es un caza rebelde. Sí, es cierto que en este mundo no faltan las películas que luego no cumplen las expectativas que generaron sus magníficos tráilers, pero algo, además de lo que hemos visto hasta ahora, nos dice que el señor J.J. Abrams está ultimando algo realmente grande que hará que pasemos por taquilla en más de una ocasión. Por otro lado, ¿cuándo nos ha decepcionado el autor de Super 8 (2011)? 
No quiero liquidar esta entrada sin hacer una mención especial a esa aparición estelar que pone un broche de oro al avance que Disney, seguramente con orgullo, nos regaló ayer: Han Solo y Chewbacca vuelven más viejos, pero también más sabios y con un aspecto magnífico que mejora lo esperado. Pero lo mejor de todo, al menos para quien firma esto, es que no da la impresión de que Harrison Ford, quien nunca sintió un aprecio enorme por su galáctico personaje, se haya metido en este tinglado sólo por el dinero. No sé vosotros, pero a pesar de los años (son ya 72 años) he visto ahí al Han Solo de siempre, con ese entrañable canallismo que echábamos de menos asomando en su media sonrisa, y a Ford disfrutando con él. De momento su mítico contrabandista ya me robado tantas sonrisas como veces he visto el tráiler. Y ya sabéis cómo funciona esto: le queremos, siempre le hemos querido, y lo sabe.

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lunes, abril 13, 2015

Internet nunca decepciona

¿Dejará de sorprenderme Internet algún día? Espero que no, porque lo cierto es que lleva años procurándome dosis de diversión sin límites. Estos días las redes sociales han sido tomadas por auténticos genios que durante el visionado de Fast and Furious 7 (James Wan, 2015), o de alguno de sus tráileres, han sido capaces de distinguir, a menudo con envidiable facilidad, al auténtico Paul Walker de su apaño digital. No me duele reconocer que no percibí el cambiazo en ningún momento, que mi visión miope no tiene mayor alcance, y en fin, que ahí va mi aplauso para quienes sí lo detectaron. Qué ojo. 
Y como una cosa lleva a la otra, todos esos espectadores superdotados de los que hablaba arriba se han atrevido, cómo no, a ponerle nota al sensacional trabajo que la compañía Weta Digital, propiedad de Peter Jackson, ha hecho completando las escenas que el desaparecido intérprete dejó a medias o directamente no pudo rodar en su día, lo cual me lleva a plantearme la siguiente cuestión: ¿por qué todos esos expertos en CGI que se pasean por internet no están ya en la nómina de Hollywood? ¿Por qué se conforman con exhibir sus valiosos conocimientos en las redes sociales? Con su aportación, el mundo del blockbuster mejoraría lo indecible.

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jueves, febrero 05, 2015

Sí, esto llega con unos cuantos meses de retraso: PREDICADOR (2 DE 9): HASTA EL FIN DEL MUNDO

Vamos con el segundo volumen recopilatorio de este mítico cómic (el octavo ya está en la calle), que vuelve a nosotros gracias a la bonita edición que la gente de ECC ha puesto a nuestra disposición. En Preacher: Hasta el fin del mundo (#8 a 17 USA), Jesse Custer, Tulip y Cassidy continúan con su singular viaje, durante el cual tendrán que enfrentarse a vicisitudes, a menudo extremas, que en más de una ocasión amenazarán con alejarles de su misión divina. A lo largo de esta entrega, Garth Ennis, guionista de este irreverente y saludable tinglado, extiende con endiablada habilidad los tentáculos dentados de un relato cada vez más sólido, amplía la esperpéntica galería de personajes, e insiste en aprovechar el menor descuido para sorprendernos con ocurrencias deliciosamente brutas que quizás no celebraríamos con idéntica algarabía en presencia de nuestras parejas o madres. Es muy cierto que Ennis nos ha procurado no pocos placeres a lo largo de su carrera, pero estoy convencido de que su talento brilló con especial intensidad durante los años que duró Preacher. Si el célebre guionista irlandés vivió una etapa mágica, fue esa, sin duda. O eso pienso yo, que para algo vivimos en un mundo de subjetividades.
Y luego está ahí Steve Dillon, dibujante de Preacher y asimismo muy culpable de que la serie sacudiese nuestras vidas con la contundencia de una hostia en el rostro, de esas que más o menos te dejan con la nariz pidiendo una atenta cirugía en el quirófano más próximo. Propietario de una línea clara que nunca se ha arredrado ante los baños de sangre que le ha propuesto el chalado de Ennis, así como de una enorme capacidad narrativa que imprime un no sé qué de lo más cinematográfico a las páginas que firma, Dillon contribuyó con su magnífica labor a que el periplo imposible de Custer y compañía se convirtiese en algo más elevado. Por supuesto habrá a quien su estilo le convenza más o menos, pero resulta incontrovertible que la destreza de su mano insufló una vida muy especial a los diversos personajes de la serie. Ahí están para demostrarlo, y por poner un par de ejemplos, el inefable aspecto de Arseface, o el carismático Cassidy, quien sin mayores dificultades podría haberse fugado de alguno de los sangrientos fotogramas de Near Dark, film de culto que Kathryn Bigelow nos regaló allá por el 87. No sé vosotros, pero por mi parte siempre he sospechado que Preacher no nos habría entrado tan bien sin el concurso de Dillon, que con otro artista al volante las cosas habrían sido de otro modo. Que sin sus lápices quizás este cómic no sería la masterpiece que muchos de nosotros seguimos aplaudiendo con entusiasmo. Quién sabe.
Edición original: Preacher números 8 a 17 USA/ Fecha publicación: agosto 2014/ Guión: Garth Ennis; dibujo: Steve Dillon / Formato: cartoné, 264 páginas. A color.

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jueves, octubre 23, 2014

Uno de los nuestros

 Guardians of the Galaxy (James Gunn, 2014), la última apuesta de Marvel para continuar con su conquista de las pantallas del planeta, se ha convertido sin demasiado esfuerzo en el blockbuster más celebrado del verano. El éxito de la película suma una muesca importante en la culata del revólver cinematográfico de Gunn, y un nuevo logro a la rutilante trayectoria del estudio que le contrató, el cual, con esta primera aventura intergaláctica protagonizada por adorables outsiders, se renueva, amplía su público y promete un futuro repleto de sueños extraordinarios. Sospecho que Warner y DC tendrán que hacer un esfuerzo ímprobo si con sus próximos proyectos superheroicos pretenden llevarse una porción del suculento pastel que actualmente pertenece a la mítica Casa de las Ideas.
 Considero que cargan las tintas quienes  afirman con convicción que Guardians of the Galaxy no es una obra de autor, como si acaso, durante el desarrollo del film, Gunn hubiese tenido que postrarse continuamente ante las innegociables pretensiones de los severos centinelas que, según dicen por ahí, dirigen el corazón de Marvel. Y qué quieren que les diga, donde algunos, tan perspicaces, han detectado autocensura y servilismo,  yo sólo he logrado ver, una vez más, el enorme talento de un travieso realizador que, además de divertirse muchísimo con los holgados recursos económicos que en esta ocasión ha tenido a su alcance, ha sabido inocular su particular veneno en una producción costeada por la todopoderosa Disney. Tal y como yo entiendo las cosas, no todos los días tenemos la suerte de disfrutar de un blockbuster mágico, casi a la antigua usanza, como el que Gunn le ha regalado al público en esta ocasión. Por cierto, ¿soy el  único que piensa que, en esta película, el rostro de Thanos recuerda mucho al gran Brian Dennehy? Especialmente al sonreír.
 Por supuesto, es inevitable anticiparse, preguntase por qué derroteros transitará en lo sucesivo la carrera de Gunn, ahora que ha demostrado, y de qué modo, que, amén de concebir con garbo largometrajes como Slither (2006) o la superlativa Super (2010), también puede ser un eficaz realizador de superproducciones de corte familiar, hecho que con seguridad habrá provocado que, en estos momentos, su apellido esté sonando con fuerza en los principales despachos de Hollywood. ¿Abrazará Gunn el mainstream antes de ser devorado por la industria? ¿O quizás se acomodará entre los cojines de los grandes presupuestos para alternar, a su gusto, divertimentos ciclópeos con proyectos más personales? Esta última, sin duda, sería la opción ideal para el director, pero es demasiado pronto para aventurar nada. Por ahora lo único que sabemos con certeza es que el señor Gunn, tras el merecido triunfo del primer título de los intrépidos guardianes, se encargará de su secuela, que ya cuenta con fecha de estreno en el horizonte: 28 de julio de 2017. ¿Una espera demasiado larga? Es posible, pero hasta entonces podremos calmar nuestra impaciencia gracias a otros cuatro títulos de la factoría marvelita: Avengers: Age of Ultron (Joss Whedon, 1 de mayo de 2015), Ant-Man (Peyton Reed, 17 de julio de 2015), Captain America 3 (Anthony y Joe Russo, 6 de mayo de 2016) y Doctor Strange (Scott Derrickson, 8 de julio de 2016). Hay que admitir que Kevin Feige y su gente saben cómo impedir que nos aburramos. Y nostros, encantados, les entregamos el contenido de nuestras carteras.

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