lunes, octubre 25, 2004

Pupilas posadas sobre un prostíbulo (y 3)


Sólo Julia, el artículo de lujo de la casa,se mantiene siempre ajena a la fiesta en que se convierte tan singular ritual de captación de carteras. No es de extrañar que esté tan solicitada por la clientela habitual; es el prototipo de mujer que los tíos nos detenemos a contemplar como dibujos animados de ojos desorbitados,para a continuación sentirnos profundamente miserables por el gigantesco cráter que abre en nuestros patéticos egos masculinos el hecho de que alguien como ella sea para nosotros inalcanzable; el modelo de perfección física femenina que sólo accederá a darnos la satisfacción de poseerla a cambio de una cifra sustanciosa. Un capricho demasiado caro, y seguramente tan adictivo que a muchos habrá enterrado bajo la ruina económica.


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