lunes, febrero 22, 2010

Frente al espejo soy un hombre asesinado por los ciervos

Emilio Arnao, el escritor más prolífico del mundo.
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Me preocupa caminar por el horizonte
de las cerezas. Es como si escondiera
a los animales en una discoteca de los 70.
Nada es peor que recordar aquellos tiempos
en que la leche se sentaba a hablar con la luna.
Ni nada es peor que pensar que los ciervos
son más puros porque tienen más televisores
entre sus patas. Estamos al borde de todo.
No nos estamos dando cuenta, pero estamos
al límite de todo. Sólo necesitamos
una pequeña locura para caer en el averno.
Lo demás será urgencia, clorofila y lodo.
Cuando yo era un bebé tuve una meningitis,
a partir de ahí supe que iba a ser poeta,
porque las palabras ya estaban enfermas,
como mi corazón, dolido para siempre.
De vez en cuando, necesito beber un sorbo
de agua, supongo que para que los bronquios
no brillen en las tiendas de ropa
o para que la lana no sepa al aguardiente de los marinos.
Estamos preparando una fiesta para los monos,
sólo esperamos a que vengan acompañados
de motoristas y nochizos, de papagayos y arterias.
Sabremos cómo cuidarles los pájaros y los ventiladores.
Emilio Arnao

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