jueves, junio 12, 2014

LLEVO UNA UZI AL CINE

Con Nymphomaniac (2013), esa maravilla para pedantes al borde del éxtasis intelectual, Lars von Trier no sólo ha hecho lo que le ha apetecido, que para algo es un autor imprescindible, sino que además se ha marcado el metraje más extenso de su filmografía. Esto último también le ha pasado factura: ni siquiera la indudable genialidad del danés terrible ha podido evitar que su nueva creación llegue a los cines preñada de superfluos momentos que no ayudan a que el espectador se deje envolver por un relato sin demasiado recorrido, aunque siempre habrá quien le encuentre lecturas y valores que un servidor, más acostumbrado a los excesos de Michael Bay, no logró detectar en la sala de proyecciones. Puede que los seguidores del polémico director afirmen con aplomo que este ha concebido otra obra maestra, pero tras su visionado sigo repitiéndome que era innecesario rodar algo tan largo para referir la vida y el historial sexual y emocional de esa señorita ninfómana que habla y ***** por los codos.
Publicado en Scifiworld #71.

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