sábado, marzo 12, 2005

El futuro será mutante o no será



Alejandro Cuevas,escritor mutante

El nº 55 de La Bolsa de Pipas cuenta entre sus contenidos con una entrevista al joven escritor vallisoletano Alejandro Cuevas y tres de sus relatos cortos (El Monstruo,Una Vida de Película y Utopía).Intuyo que este nuevo autor con look a lo Billy Corgan debe de ser una mente adelantada a su tiempo.Desde luego,un tipo que afirma que "el futuro será mutante o no será" resulta de entrada interesante.Aquí os dejo una de sus creaciones.

Utopía

A ella le encantan las películas románticas,ésas con mucho beso y mucho paisaje de postal;él prefiere el cine salpicado de sangre y testosterona.Décadas atrás,esa disparidad de gustos fue detonante de disputas en muchas parejas,pero ellos tienen la enorme suerte de vivir en el año 2100,donde existen salas mixtas que proyectan dos películas en la misma pantalla,una en cada mitad (el sonido se recibe a través de auriculares estereofónicos).
En el lado de ella,dos amantes surcan abrazados,a bordo de una góndola eléctrica,los canales de Venecia;en el lado de él,a uno de los malos le acaban de decapitar.A ella le brillan los ojos;él,aunque también está disfrutando de su película,nota una cierta pesadez en el estómago.Antes han estado en un restaurante japonés,comiendo hamburguesas y patatas fritas;el ketchup sabía a grasa de camióm.
Él se disculpa y sale en busca de uno de los baños.Recorre un laberinto de suelos enmoquetados y pictogramas en las paredes;se refresca un poco el rostro y bebe agua.El problema surge cuando quiere regresar a su butaca;las entradas las conserva ella y él no recuerda el número de la sala.¿Era la 213?¿Quizás la 314? No,la 314 es la plaza del aparcamiento en la que han dejado el coche.
En las 600 salas de multicines están echando las mismas películas y los asientos están tapizados del mismo color.Para agravar la situación todavía más,todas las personas se parecen entre sí,gracias a los avances de la ingeniería genética.Tras mucho divagar,al final entra en la sala 289 y ocupa una butaca junto a una mujer que le recibe con una sonrisa.Las dos películas,la de amor y la de las mutilaciones,terminan a la vez.
Él no está seguro de que ella sea ella y,lo que es peor,le está entrando un desasosiego que nada tiene que ver con el ketchup en mal estado;ella,quizás adivinándolo,le ofrece un chicle de ansiolíticos.Retornan en coche a su piso de quince metros cuadrados,a su monotonía monolítica,a su trabajo en la fábrica de misiles termonucleares.Durante el camino de vuelta a casa,el chicle le había hecho su efecto y a él le había entrado una risa bastante tonta.Supuso que eso era la felicidad.

Obra de Alejandro Cuevas:Comida para perros (Sifácil,1998).La vida no es un auto sacramental (Destino,1999).La peste bucólica (Losada,2003).Quemar las naves(Multiversa,2004)

2 comentarios:

Anonymous Noel ha dicho...

Jejejejejejejejeje: ¡¡¡ese look a lo Corrigan!!!

En serio, el relato está muy bien. Y yo brindo por el futuro mutante.

7:30 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Chin,chin,Noel.

12:36 a. m.  

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