martes, julio 12, 2005

Insensible

Steve Martin, ¡ni se te ocurra besarme ahora!

Hoy he tenido cita con la dentista, la número 557. Le he sugerido a la doctora que deje su rúbrica en alguno de mis empastes para así, cuando dentro de 2000 años mi cráneo sea encontrado bajo los cascotes de alguna nave espacial, poder pasar a la posteridad como la mujer que saneó mi boca. Por su reacción me temo que no tiene intención alguna de que la asocien con mi dudosa persona ni en dos milenios, algo del todo comprensible.
Ha tenido que inyectarme la anestesia en tres o cuatro tiempos, ya que mi risa -sí, soy del tipo de maníacos que se ríen en el dentista- impedía recibir el chute de una vez. He pasado a la sala de espera y pronto he notado cómo la parte superior de mi mandíbula se dormía hasta tener la sensación de albergar una dentadura rocosa. Se me ha ocurrido que sería una buena idea tener a mano algo de esa anestesia maravillosa para hacer uso de ella en caso de tener que afrontar enfrentamientos físicos inesperados. Podrían romperte los dientes a martillazos y no dejarías escapar una miserable queja de dolor. Una vez, con motivo de una extracción, tuvieron que inyectarme anestesia cuatro veces y tuve la sensación de que media cara se me dormía. Recuerdo que en esa ocasión ligue con una rubia en la sala de espera. Más tarde, ella, con una muela menos, vino a despedirse y no tuve valor para pedirle su número de telófono. No he vuelto a saber nada de ella. De todas formas nunca he pensado que conocer a una potencial pareja en el dentista pueda ser un buen presagio.
Me tienen que poner una funda de porcelana en uno de los incisivos superiores, pero antes, en previsión de futuras complicaciones, la doctora ha decidido matarme el nervio de la pieza. El problema es que se trata del único nervio que poseo, ahora ya inerte; 15 kilómetros de alocada serpentina en constante movimiento y dibujando espirales a través de mi geografía interior que la doctora ha sacrificado en un visto y no visto, dejándome la intervención sin un ápice de sensibilidad. Ahora el problema es que no siento absolutamente nada, desde las extremidades a las raíces del pelo pasando por el órgano sexual, esta última pérdida de menos importancia por llevar en desuso desde mi estancia en el útero materno. Pero lo peor es no sentir la boca. ¿Cómo podré besar a las mujeres, sentir la textura de sus labios, mover sus lenguas con mi lengua traviesa sin sensibilidad? No es sólo que vaya a echar de menos el placer de repartir mis dulces ósculos, sino que a partir de hoy el colectivo femenino español tendrá que enfrentarse al drama de vivir sin compartir su sexualidad conmigo. La oleada de insatisfacción se traducirá en una catástrofe sexual sin precedentes históricos. Un apocalipsis en toda regla.
Ahora en serio. A la salida he pensado que sería terrible que de pronto, con la boquita dormida, alguna mujer quisiera besarme inesperadamente. Sería tan frustrante no sentir nada, no disfrutar de un buen beso. Son las 2:03 am y sigo sin sentir demasiado. Mujeres españolas, ¡ni se os ocurra besarme ahora!

20 comentarios:

Blogger El Tete ha dicho...

tranqui, tronco, no pensamos besarte!

9:14 a. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Mujeres, tronco.

9:30 a. m.  
Blogger Anunska ha dicho...

intentaré refrenar mis impulsos, jaja! Pero le mando uno suavecito en la mejilla, para compensar la muerte del nervio.

9:31 a. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Oh, no siento nada. Ahora soy como una piedra pómez.

9:54 a. m.  
Blogger Anunska ha dicho...

Eso lo dices para llevarnos al huerto, jaja, como Tony Curtis en Con faldas y a lo loco!

10:45 a. m.  
Blogger El inadaptado ha dicho...

No te quejes. Dentro de cuatro meses me reestructurarán los maxilares y tendré que pasar las siguientes 8 semanas con los dientes unidos de forma que no pueda comer, fumar ni casi hablar.

Besar sí, pero claro, si en estos momentos nadie quiere besarme... ¿a quién coño le voy a interesar con la cara vendada y la boca cosida?

12:51 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Querido inadaptado, te digo yo que te va a salir una novia fantástica cuando menos te lo esperes.

1:16 p. m.  
Blogger ERIO ha dicho...

tan fantastica como las hadas,no?
xDD
miralo por el lado bueno, ruinoso...
puedes imitar a aznar...

1:49 p. m.  
Anonymous Dragoncete ha dicho...

ERIO, muy sutil... insensibilidad, dificultades en el habla, paralisis facial... oye, tambien podriamos estar hablando de Stallone!

2:16 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Me niego a imitar a nuestro querido ex presidente.
Yo sólo imito al T-REX.

2:18 p. m.  
Blogger porlacara ha dicho...

No desperdicie oportunidades hombre!!! que un beso suele llevar a algo más...

3:24 p. m.  
Blogger Dani Lebowski ha dicho...

Ruina, piense que siempre podría ser peor. Imagínese haber ido a una clínica como la de El dentista de Yuzna.

4:54 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

porlacara, como le vea por la calle, le beso...

6:24 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Por cierto, que podría subir al blog la entrevista que le hice a Brian Yuzna con motivo del estreno de Faust, pero a estas alturas no sé si estará algo desfasada. Creo que nos centramos en RE-ANIMATOR, la original, y eso que el estreno era otro.

6:30 p. m.  
Anonymous El león de trapo de la Warner ha dicho...

Faust, ¡what a horror!!!

6:36 p. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

Pues yo me reí mucho, y tenía un par de cosas muy buenas, entre ellas JEFFREY COMBS.

6:41 p. m.  
Blogger REFO ha dicho...

Hace más de 15 años que no voy al dentista.

Me acojona el día que tenga que volver a enfrentarme a ello.

A mí EL DENTISTA me parece además de la peor película de Yuzna, una muestra de 'gore-kistch' bastante infumable.

11:25 a. m.  
Blogger La-Ruina-de-la-Familia ha dicho...

15 años, te envidio.

11:47 a. m.  
Anonymous club de fans ha dicho...

escriba algo, ya!

12:24 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

jejejeje....la próxima vez q vayas al dentista ¡avisame! quiero comprobar tu insensibilidad.....
lala-

9:58 p. m.  

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