lunes, agosto 28, 2017

DC Origins: The Joker

 Warner y DC acaban de sumar a su lista de futuras producciones una protagonizada nada menos que por el Joker, supervillano icónico donde los haya. Según han contado algunos medios especializados, el film será un thriller sucio, ambientado en la Gotham de los 80, que nos explicará cómo el personaje llegó a convertirse en la célebre némesis de Batman, algo que no tengo muy claro que nadie necesite. Se nos asegura que este spin-off con Joker pretérito formará parte de una nueva línea de películas sobre personajes DC que transitará al margen de la continuidad de ese DCEU (DC Extended Universe) que va cobrando cuerpo y fuerza, sobre todo tras el incontestable éxito de Wonder Woman, que acumula ya unos 806,203,061 millones de dólares en la taquilla global. Además, esta especie de proyecto de franquicia paralela -falta ver si progresará- suma por ahora otra particularidad: en ella, los populares héroes y villanos de la editorial comiquera no serán encarnados por los intérpretes ya contratados para darles vida en el DCEU, sino por otros talentos que serán elegidos con motivo de cada nuevo film. Así pues, Jared Leto, rostro oficial del letal payaso en la continuidad madre, no le dará vida en esta nueva ocasión. También, imagino, porque tratándose de una película de orígenes, quizás quieran a alguien más joven para el trabajo.
  El apartado creativo del aún intitulado film no puede ser más heterogéneo. Tras las cámaras, y con propósito de cambiar de registro, estará Todd Phillips (The Hangover), quien ya escribe el guión a cuatro manos con Scott Silver (8 Mile, The Fighter). Sin dudar de la profesionalidad de esta pareja, no son firmas que realmente me entusiasmen o vendan el producto. Pero la cosa se anima bastante cuando uno se entera de que Martin Scorsese ejercerá labores como productor de todo este tinglado. A priori sorprende ver asociado su nombre a un proyecto de estas características, pero no tanto si tenemos en cuenta que el director es un genio de mente abierta que, a sus casi 71 años, firmó algo tan excesivo como The Wolf of Wall Street. Quizás, soñemos un poco, pueda de algún modo aportar su sabiduría al film. Y como supongo que una cosa lleva a la otra, las mentes pensantes tras el proyecto ya han dejado claro que les gustaría que la película tuviese una atmósfera similar a algunos de los mejores títulos del italoamericano, como Taxi Driver, Raging Bull o The King of Comedy. Y aquí es donde me pregunto si no se están poniendo el listón de las ambiciones demasiado elevado. 
 Respecto a Jared Leto, que no sufran quienes quedaron más que satisfechos -me incluyo- con su versión del payaso príncipe del crimen, pues, hasta donde sabemos, el oscarizado actor volverá a pintarrajearse la cara para darle vida en Suicide Squad 2 y en otro film que volverá a reunirle con Harley Quinn.

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jueves, octubre 27, 2016

Sobre Suicide Squad

Suicide Squad (David Ayer, 2016) nos recuerda que la suma de los elementos, por buenos que estos sean, no garantiza absolutamente nada. Aun contando con los ingredientes para ofrecer un entretenimiento enorme, el resultado del film incumple las promesas de sus responsables y se encuentra a una distancia considerable de ser un buen trabajo. Pero sería injusto señalar sólo a Ayer, su director, como responsable absoluto de la catástrofe, pues es ya público que el acabado de la cinta ha sido poco menos que teledirigido desde más arriba: según las informaciones que han ido filtrándose aquí y allá, Warner y DC, sumidas en un estado de pánico tras la recepción crítica de Batman v Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder, 2016), obligaron a Ayer a modificar el tono de su escuadrón suicida, más oscuro en principio, añadiendo nuevas escenas y mucho más humor, pues, ya se sabe, es vital captar a todo ese público familiar que hay ahí fuera. A esto hay que sumar la odisea posterior en la sala de montaje, donde el obediente director y su equipo, más refuerzos de última hora, tuvieron que buscar un producto más o menos intermedio entre su película y la versión solicitada por los mandamases, esfuerzo que desde luego no contribuyó a mejorar las cosas. A pesar de lo relatado, Ayer no ha dudado en asegurar una y otra vez que lo que se ha estrenado en salas es su director's cut, pero creo que todos podemos entender que su afirmación tiene mucho que ver con la prudencia de quien sólo quiere seguir ganándose las lentejas en Hollywood.
 Sea como fuere, y ya hablando en términos artísticos, Suicide Squad es un paso en falso dentro del flamante universo cinematográfico DC y quizás uno de los blockbusters más defectuosos que hemos visto en bastante tiempo. Porque esta película sólo puede ser disfrutada desde una perspectiva poco exigente, como placer culpable, o, como es mi caso, con la fascinación y el rechazo de quien, sin previo aviso, se encuentra expuesto ante la proyección del parto de un bebé contrahecho, producto de un embarazo con complicaciones insospechadas. Pero, al final, nada de esto parece importar demasiado, porque el público ha premiado a esta superproducción con una taquilla mundial que supera los 744 millones de dólares. Asumámoslo: la mediocridad sigue elevándose muy por encima de nuestras cabezas.

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